lunes, 29 de octubre de 2018

LA INDIFERENCIA ,EL SECTARISMO Y LA FALTA DE AUTOCRITICA TAMBIEN MATAN


Lula cometió tres graves errores en el final de la campaña electoral.
El primero fue insistir con su candidatura cuando ya era evidente que iria a continuar proscripto. El segundo fue elegir un candidato que no sensibiliza a las grandes masas populares que son la base del electorado de Lula principalmente en el Nordeste . Don este candidato dejó de atraer el voto masivo de los más pobres que el son fieles a él.
El tercero fue nombrar candidata a vice a una legisladora comunista, terminando de asustar a los votantes de clase media.
No es verdad que la mayoría de Brasil apoyó al candidato fascista. Sí lo hizo una minoría muy numerosa, mayor que la minoría que voto en su contra.
Hubo un total de 29% del electorado que se declaró indiferente con el resultado de las urnas y se negó a votar. Y un 7% que hizo cuestión de votar y declarar que le era indiferente quien ganaba votando en blanco.
Es algo parecido a lo ocurrido en Argentina donde uno de los  mayores logros del candidato Macri fue convencer a los jóvenes votantes de la izquierda que Scioli no era un candidato deseable, que era la derecha y que tanto daba que ganara él o ganara Macri. Bastaba que un 3% de estos jóvenes escépticos y desilusionados votara contra Macri para que Argentina no tuviera que estar sufriendo el embate  de los grandes grupos económicos dominantes que ahora la gobiernan con los resultados desastrosos que están a la vista.
39 millones de brasileños faltaron a la cita.
Casi 4 veces la diferencia de votos que colocó en el gobierno a un duro representante de la derecha oscurantista y reaccionaria que amenaza no a Brasil sino a toda América Latina. La indiferencia y el sectarismo también matan.
Como también matan la falta de autocrítica y el silencio frente a los errores propios que tanto han facilitado la vida esta ola reaccionaria que nos asedia.

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