domingo, 17 de abril de 2016

HOY CAE DILMA

Una ironía del sistema : DILMA ROUSSEFF una mujer tecnócrata con un amplio conocimiento de la temática a su cargo, quizás la Presidente mejor dotada para el cargo de toda la Historia de Brasil, fue una mujer intransigente con la corrupción, destituyó ministros de su padrino LULA cuando cayeron bajo sospecha y se negó a siquiera a recibir a los diputados acusados en el caso de Petrobras y otros similares cuando vinieron a pedirle protección.
 Y va a caer decapitada precisamente por diputados que la detestan por no haberlos protegido en sus causas, por no haber participado en sus negocios, con el comprobadamente corrupto Presidente de la Camara EDUARDO CUNHA, que deberá seguramente ser destituído poco tiempo después dado que su participación en el cobro de propinas está archiprobada, salvo que  el nuevo presidente, agradecido, lo proteja y le otorgue la  impunidad que Dilma no le ha dado.
Dilma cae porque con ella no hay seguridad para nadie. Para nadie que robe. Y porque en los primeros años de su mandato se tomó en serio lo de que su partido quería reformar el sistema y tomó iniciativas que irritaron profundamente al poder económico, que tan feliz fue durante el gobierno de Lula que, lejos de modificar el sistema, se limito a hacerlo más caritativo.
Un final que lamentablemente aporta una nueva razón a la creciente desilusión y desprestigio que está sufriendo la democracia en América Latina, condenada en apariencia a ser un instrumento del Poder Económico para gobernar sobre los infelices que debidamente amaestrados por la media votan lo que el Poder Económico les ordena.
Así nació en el pasado la trágica fantasía guerrillera con las dolorosas consecuencias que todos hemos vivido.
Una fantasía que vino de la mano de jóvenes desilusionados con un sistema que pregona ser el sistema de gobierno en el que el poder está en manos del pueblo, pero en el que en realidad el pueblo es apenas un convidado de piedra al que se convoca cada tantos años para que vote y para  que vote en contra de sus propia conveniencia. De jóvenes que creyeron (o les hicieron creer ) que sólo con las armas se podía superar esta fantochada e instaurar un sistema donde el pueblo realmente tuviera voz y voto en lo que el gobierno hace.  Jóvenes que pronto aprendieron que no hay guerra limpia, que en las guerras se mata ( y también se muere ), que el pueblo no quería ni oír hablar de ellos y sus teorías supuestamente orientadas a beneficiarlos, y que el sistema político que con ilusión pregonaron implodía en los países donde fue llevado a la práctica.
 Una juventud que vive hoy enajenada, sin ilusiones ni utopías y que simplemente descree de todo Y PRINCIPALMENTE DE LA POLITICA. Y a quienes hemos narcotizado con la droga, la bebida, el sexo libre y el consumismo.


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