miércoles, 16 de diciembre de 2015

OTRA CANALLADA SINDICAL EN URUGUAY



OTRA CANALLADA SINDICAL EN URUGUAY

En Uruguay, como en todos los países democráticos del mundo, el derecho de huelga está protegido por la Constitución y las Leyes
Y nunca más justificadamente ejercido que cuando se dirige a evitar que centenares de trabajadores sean despedidos y miles de usuarios se queden sin un servicio que necesitan para diariamente concurrir a sus trabajos.
Hasta aquí el paro de los trabajadores del trasporte merece y debe obtener el apoyo de toda la población-
Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Toda la justicia y legalidad del derecho se pierde cuando es ejercido arbitrariamente, de forma abusiva y sin contemplar los derechos del resto de la población-
En ninguna  sociedad hay derechos absolutos. Todo derecho tiene el límite que es no avasallar los derechos de los demás, que también son hijos de Dios como diría alguien que no fuera , como yo, agnóstco.
LOS TRABJADORES DEL TRASPORTE NO PUEDEN VOTAR UN PARO EN HORAS DE LA MADRUGADA Y DARLE INICIO INMEDIATO  dejando sin previo aviso y sin posibilidad de organizarse a las personas que se valen del servicio para entre otras cosas ir a trabajar.
Olvidan lo señores sindicalistas que ellos son parte de ese pueblo que ahora arbitrariamente castigan, porque le medida en nada afectará la vida de los que detentan el poder político o económico, que hace ya tanto tiempo no suben a un ómnibus que no saben siquiera cuanto vale el boleto o si se sube por la puerta de atrás o de adelante. Y que en muchos casos ni siquiera saben ya manejar sus automóviles habituados como están a que de ello se encarguen sus choferes pagos por el Estado o sea por el pueblo, o por sus empresas  y lógicamente embutidos en el precio de todo lo que consumimos.
Esto no es más que la reiteración de un precedente aún peor que eran los paros decretados en mitad del día cuando la gente ya estaba en sus lugares de trabajo y precisaba el trasporte para regresar a sus hogares, originando algunas situaciones dramáticas en las que por la distancia del hogar, hubo mucha gente que tuvo que dormir en casas de conocidos, en el propio local de trabajo o –en unos pocos casos extremos-directamente en la calle con todos los peligros que ello supone.
El ejercicio dictatorial del derecho de huelga entre otras cosas es lo que está generando una cultura reaccionaria en la gente que cada vez en mayor número ansía tener un gobierno de derecha “ que los cague a palos y los obligue a trabajar “

No lloren después cuando las consecuencias se hayan producido y sea demasiado tarde para arrepentirse

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